Mayor ahorro energético: condensación y evaporación flotante, variadores de velocidad, sistema de desescarche por gas caliente, etc. Todos estos sistemas comienzan a ser viables técnica y económicamente cuando se emplean instalaciones centralizadas.
Control global de la instalación, mediante equipos electrónicos y una red de comunicaciones.
Mayor facilidad en el mantenimiento, ya que todos los componentes de producción frigorífica se encuentran ubicados en la sala de máquinas.
Ahorro económico, por menor número de compresores, ya que, al emplearse parcialización y escalonamiento de potencias, no necesitamos un compresor para cada cámara. Por otra parte, la instalación centralizada tiene elementos comunes, como el condensador o el recipiente de líquido, que en el caso de grupos autónomos deberían repetirse para cada cámara.
Menor potencia a instalar, ya que la instalación centralizada permite aplicar un factor de simultaneidad.